
La tensión entre los agricultores del valle de Moquegua e Ilo y la empresa minera responsable del proyecto Quellaveco se ha intensificado tras el anuncio de que la represa Asana sería declarada inviable y reemplazada por un fondo económico. Dirigentes agrarios advirtieron que, de mantenerse esta posición, iniciarán protestas que podrían incluir el cierre definitivo de la mina.
Este jueves, a las 4:00 p. m., productores del centro poblado de Tumilaca se autoconvocaron en el local comunal de La Chimba para definir una postura frente a la reunión programada para el próximo 18 de febrero con representantes de la empresa y autoridades regionales.
La asamblea se desarrolló en la local del Gobierno Regional de Moquegua, donde los agricultores reiteraron su rechazo a la propuesta impulsada por la empresa y respaldada por algunos sectores del Ejecutivo regional.
Antecedentes del conflicto
Hace más de una década, tras intensas protestas contra el proyecto minero, la empresa Anglo American Perú suscribió un acuerdo con la sociedad moqueguana, comprometiéndose a cumplir 26 obligaciones relacionadas con el uso responsable del agua, estándares ambientales, infraestructura, empleo local y vigilancia social.
Uno de los compromisos centrales fue el uso exclusivo de agua excedente del río Vizcachas y la construcción de un sistema de almacenamiento en el río Asana. Sin embargo, recientemente la empresa informó que la obra no sería viable, en un contexto de escasez hídrica que afecta especialmente a la ciudad de Ilo.
Según fuentes locales, la minera habría propuesto un “canje” presupuestal, ofreciendo inicialmente 120 millones de soles, con la posibilidad de incrementar el monto en 20 millones adicionales, a fin de evitar la construcción de la represa. La empresa sostiene que, tras años de estudios, la zona no sería apta para la obra.
Esta propuesta fue rechazada por los agricultores, quienes afirmaron que no aceptarán compensaciones económicas y que su prioridad es garantizar el acceso al agua para el valle. “No se aceptará un solo sol. Lo que necesitamos es agua”, señalaron dirigentes durante la asamblea.
Amenaza de protestas
De no alcanzarse un acuerdo en la próxima reunión, los agricultores anunciaron que podrían iniciar una paralización, además de evaluar el cierre de la operación minera.
Durante una reciente asamblea, una agricultora expresó el malestar generalizado: “Siempre se han burlado de nosotros. Nos quitan la mejor agua y nos quieren dar agua de pozos. Tendremos que ir y cerrar la mina porque esto no es justo”.
Como medida inmediata, los productores exigen que, mientras se define el futuro de la represa, la empresa libere 2.5 millones de metros cúbicos de agua desde la presa Vizcachas para mitigar la escasez en el valle.
Cuestionamientos ambientales y sanitarios
El conflicto se enmarca también en denuncias sobre posibles impactos ambientales. Un reportaje periodístico informó que ciudadanos de Moquegua presentaron una denuncia en Alemania contra la empresa Aurubis, una de las principales compradoras del cobre de Quellaveco.
Demanda de cumplimiento y participación ciudadana
Los agricultores sostienen que, luego de más de 12 años de espera, la represa Asana no puede ser descartada sin un proceso transparente y participativo. Asimismo, cuestionan que el futuro del recurso hídrico dependa únicamente de decisiones empresariales.
Finalmente, las organizaciones agrarias anunciaron que mantendrán un estado de vigilancia permanente y continuarán coordinando acciones colectivas para exigir el cumplimiento de los compromisos asumidos, al considerar que el acceso al agua es fundamental para la seguridad alimentaria y la vida en la región.
13/02/2026
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