Alerta Informativa: Visita al Valle del Tambo

“fotografía del Valle del Tambo desde el lugar donde se ubicaría el tajo La Tapada”

Un equipo del Observatorio de Conflictos Mineros del Perú visitó el pasado 20 de agosto el Valle del Tambo en la provincia de Islay. El motivo de la visita era realizar una suerte de constatación de la situación actual y recoger opiniones de sus pobladores, luego de la etapa de estallido social y movilización de rechazo al proyecto Tía María.

La visita coincidió con el anuncio que prorrogaba la presencia de las Fuerzas Armadas hasta el 20 de septiembre. Según la resolución publicada en “El Peruano”, la medida responde a un pedido expreso de la Policía Nacional, “con el fin de  asegurar el control y mantenimiento del orden interno y evitar actos de violencia o cualquier ilícito que se pudiera cometer con ocasión de las movilizaciones y cualquier otro tipo de acto vandálico”.

Lo cierto es que el conflicto en el Valle del Tambo se encuentra en un nuevo momento luego del pico de movilizaciones a mediados de abril y hay una suerte de tensa calma.  De conflicto activo ha pasado a conflicto latente, pese a que los procesos de diálogo están interrumpidos sin fecha de reinicio. El factor clave de este nuevo escenario ha sido el anuncio momentáneo de la suspensión del proyecto que los pobladores esperan que sea definitivo.

Sin embargo, al recorrer zonas del valle como el distrito de Cocachacra, se puede percibir claramente que los equilibrios son frágiles y las tensiones se mantienen. Las secuelas del conflicto se expresan de diferentes maneras y queda claro que la incertidumbre y la desconfianza predominan. Por eso el improvisado anuncio del Ministerio de Energía y Minas sobre el reinicio de las mesas de diálogo tuvo como respuesta inmediata una movilización de la población.

En medio de este escenario la población ha retomado sus actividades agrícolas. En esta época de estiaje, son más notorios los frágiles equilibrios ambientales en el valle y lo que representa para la población la protección integral de sus fuentes de agua. Por ejemplo, voceros de la Junta de Regantes nos mencionaron que el ofrecimiento de construir la represa de Paltiture tiene que ver con una suerte de deuda histórica con el valle del Tambo que en su momento fue afectado por la construcción de la represa de Pasto Grande y para ellos no forma parte de algún tipo de negociación sobre el proyecto Tía María.

Está claro que el rechazo al proyecto minero se mantiene en el valle y es contundente. No tiene mayor sentido insistir en un proyecto cuestionado que no tiene viabilidad social y que tampoco ha absuelto serios cuestionamientos a su viabilidad ambiental.

24 de agosto de 2015

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